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¿Qué significa para ti subirte a una moto? ¿Acaso te acuerdas de la primera vez que giraste la llave y sentiste rugir el motor? ¿Recuerdas esa sensación cuando la vibración del motor recorrió por primera vez todo tu cuerpo?

Pues yo sí, recuerdo la primera vez que me he subido a una moto, esa sensación de ansias, esa energía que recorre cada célula de tu cuerpo y te hace sentir que nada más importa y que lo único que quieres es coger tu casco y acelerar a tope, dejar todo atrás e ir hacia dónde te lleve el camino.

 

¡TODO ESO ES SER MOTERO!

Desde ese día, descubrí que “libertad” puede tener muchos significados, y el mío, así como el de muchos más, no es un simple concepto, sino algo más tangible, que somos capaz de palpar, que podemos ver y oír: una compañera, nuestra moto, nuestra inseparable amiga.

Para los moteros, nuestra moto no es un vehículo más como lo podría ser un coche; nuestra moto es lo que nos permite probar la libertad cada vez que vamos sobre ella; no importa a lo que nos dediquemos, no importa de dónde vengamos o hacia dónde vamos; lo que importa es el sentimiento que nos abruma cada que nos subimos en nuestra compañera y arrancamos el motor.

Quizás vayamos sin rumbo o quizás conduzcamos con un propósito más claro, con un objetivo, no importa ya, lo que importa es la libertad que conseguimos en el momento en que aceleramos la moto y la velocidad comienza a subir.

Ser motero: nuestra razón de ser.

Nuestra moto: nuestra compañera de viaje y nuestra libertad

Seguro te estarás preguntando en estos momentos, ¿tanta importancia tiene una moto para un motero? Pues sí, la verdad es que sí, pero no es algo difícil de comprender, después de todo, un motero sin moto es como un ave sin alas, sin su moto, un motero no tiene manera de volar, no tendrá la libertad que tanto anhela.

Pero no basta con conducir una moto, eso casi cualquiera puede hacerlo; ser motero nunca se ha tratado de coger una moto y dar un paseo por la ciudad, eso es simplemente ser un conductor de moto. Sólo un verdadero motero es capaz de comprender ese vínculo que existe entre una persona y su moto.

Y sabe que, sin ella, no hay forma de probar la verdadera libertad, la libertad de un motero; sin ella, simplemente somos aves sin alas, privados de nuestra habilidad para volar. Ya que estamos en ello, ¿acaso escogemos nosotros a nuestra compañera? Pues lo más lógico es que sí, nosotros escogemos nuestra moto al momento de comprarla ¿o no?

Eso está más que claro, pero, a lo que quiero llegar es, ¿acaso la moto que escogemos, o al menos el tipo de moto que escogemos, es algo que decidimos del todo nosotros? Pues la verdad que esto es algo que pongo bastante en duda, y ahora mismo te explicaré el por qué.

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Existe una moto para cada ocasión.

Una compañera para cada aventura

Los moteros sabemos muy bien que hay muchas formas de ir en moto, no solo es coger una moto y ya podemos hacer todo lo que queramos con ella. Y es que existen diferentes tipos, y cada uno de estos tipos cumplen con una función o, dicho de otra forma, están diseñadas para ciertos tipos de actividades.

Todo esto resulta en el hecho de que no todas las motos pueden realizar todo tipo de actividades, y es por ello por lo que en base a lo que queremos tenemos que decidirnos por una o por otra. Vale, esto lo entendemos todos, y seguro que te preguntas qué tiene que ver esto con el significado que tiene una moto para un motero.

Pues la respuesta es tan simple como decir que esta primera elección que hacemos forma los cimientos de nuestra relación con nuestra moto. Cada aventura que vivimos será diferente a la de los demás, y para cada aventura necesitamos a la compañera adecuada. Cuando escogemos a nuestra moto, lo hacemos teniendo siempre en mente lo que queremos realizar.

Si somos moteros con un espíritu libre, que amamos los largos paseos en carretera sin un rumbo fijo, no podemos optar por una moto de enduro. Lo más probable es que queramos una chopper o una moto touring, ya que éstas son espectaculares para los viajes largos en carretera.

Si lo que te llama a ser motero es la adrenalina y la velocidad, lo más probable es que quieras motos rápidas de alta cilindrada o incluso, si lo que te gusta es la emoción y la acción off-road, las motos cross o de enduro son la compañía ideal para ti.

Teniendo esto en cuenta, ¿podemos decir realmente que somos nosotros quienes escogemos a la moto?

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Elegimos nuestra compañera de viaje en función de lo que amamos

No podemos escoger qué es lo que amamos hacer, entenderás que nuestra pasión muchas veces no es algo que podemos elegir, simplemente está allí, y se hace presente en el momento en el que menos lo esperamos. Puede que todos tengamos una pasión por las motos, pero la forma en la que esta pasión se manifiesta puede ser diferente en cada uno de nosotros.

Por ejemplo, puede que yo ame el motocross, pero esto no implica que a todo motero debe gustarle el motocross, mucho menos tenerlo como hobby; y es justamente este punto el que quiero que comprendas.

El momento en que nuestra pasión se manifiesta, es el momento en que sabemos cuál es nuestra compañera ideal, el momento en el que sabemos que moto es la que necesitamos; no importa si nuestra pasión es el enduro, el motocross, si es la velocidad, si es simplemente andar por la ciudad en moto o si incluso es atravesar el país o el continente sobre nuestra moto, cada tipo de pasión tiene un tipo de moto con el que hacer juego. Y es por ello que realmente no tenemos un control total al momento de escoger a nuestra compañera.

Es nuestra pasión la que nos ayuda a escoger la moto que queremos, la que realmente necesitamos. Eso sí, no puedes esperar a escoger la moto adecuada a la primera, de hecho, olvídate de escoger la moto ideal para ti con tu primera compañera; ya que esa es apenas tu primera amiga, tu primera compañera de aventuras.

Eso sí, puede que no sea la ideal y que incluso esté muy lejos de serla, pero es tu primera moto, y todo motero sabe que la primera compañera siempre tendrá un lugar especial en nuestro corazón, como si de un primer amor se tratase.

LA TECNOLOGÍA Y LA MOTO: SIEMPRE CONECTANDO PERSONAS

Nuestra primera compañera

Cuando vamos por primera vez a comprar una moto estamos llenos de dudas y, en ocasiones ni siquiera sabemos qué es lo que realmente queremos o qué es lo que necesitamos; simplemente vamos a una agencia o venta de motos y nos ponemos a ver los modelos que están en exhibición.

Ten por seguro que a más de uno lo primero que le viene a la mente es irse a por una superdeportiva que te lleve a velocidades extremas; aunque claramente ésta es, de lejos, la peor idea que puede llegarnos a la cabeza. Primero por el hecho de que cuando obtenemos nuestro primer permiso este es probablemente el permiso AM o a lo mucho un carnet A1, por lo que no podemos ir de lleno a por una deportiva, pero esto no importa, porque al final del día, nuestra primera moto se convertirá en nuestra primera compañera de aventuras, sin importar si son aventuras en la ciudad o en algún pueblo costero lejos del ajetreo citadino.

Es esta primera moto con una cilindrada de no más de 125cc la cual nos permite experimentar nuestra pasión por las motos. Es en ella en la que comienzas a descubrir qué es lo que amas realmente, qué es lo que te llama del mundo del motociclismo. Te hace descubrir tus deseos, tus anhelos, saber si lo que quieres es velocidad, libertad o emoción.

 

¿Cómo no guardarle cariño a tu primera moto?

Aquella que te ayudó a descubrir qué es lo que querías el resto de tu vida?

Aquella moto que nos mostró lo hermoso que puede ser conducir durante un atardecer, mientras que el viento sopla y acaricia tu rostro, sin ninguna puerta o ventana que te cubra de él. Imposible no añorar aquellos recuerdos

¿No te parece? Nuestra primera compañera siempre va a tener un espacio en nuestro corazón, no importa que super motos vengan más adelante, esa primera moto que compramos cuando apenas conseguimos nuestra licencia siempre va a tener un hermoso espacio en nuestra memoria.

No importa si no pasa de los 100 km/h, o si no tiene el diseño más aerodinámico y deportivo del mundo; nuestra primera compañera es y siempre será esa puerta que nos metió en el mundo de las motos, que nos llevó en nuestros primeros kilómetros como moteros.

 

¿Un simple hobby? ¿Una etapa? ¿Algo pasajero?

¡Es una pasión que nos acompaña en todo momento!

 

¿Alguna vez has escuchado a alguien decirte que ser motero es una “etapa”, un simple hobby pasajero del cual te olvidarás cuando llegues a cierta edad? Si lo has escuchado y eres un motero hasta la sangre, ya me imagino la cara que habrás puesto. Que no hay nada peor que la gente hable de nuestra pasión como si se tratase de una simple moda, de una etapa pasajera que se va con la edad. ¡Que va! Que lo único que se va con la edad son las ganas de dejar nuestra moto estacionada.

Que sí, que al crecer puede que no nos podamos volver tan locos como cuando somos jóvenes, ¿Pero dejar nuestra pasión por las motos? ¿Acaso creen que estamos tan idos de la cabeza? Dejar la moto, ¡jamás! Que primero dejo el curro antes de soltar mi moto, piensen lo que piensen. Esa sensación de libertad que tengo al andar en moto no la dejo por nada, y estoy segurísimo de que todos los moteros pensamos igual. ¿O creéis que los clubs de motocicletas se mantienen hoy en día por qué?

Que no importa si se es joven o ya estamos para el ancianato; la moto fue, es y siempre será nuestra pasión. ¿Razones? ¿Es que acaso tiene que haber alguna? Amamos las motos; la velocidad corre por nuestra sangre, la pasión nos impulsa a subirnos a una moto y la adrenalina es la que nos mantiene en la vía.

Ni siquiera necesitamos una razón para conducir nuestras motos, lo hacemos porque queremos, porque nos nace, porque nos sentimos libres cuando el viento choca contra nuestro rostro. ¿O es que acaso necesitamos tener una razón para disfrutar de nuestra libertad? No. Por supuesto que no. Aquellos que dicen que nosotros los moteros estamos en esto por simple moda no tienen idea de nada. Mejor que se guarden sus comentarios ¿o me equivoco?

Respóndeme tú, si para ti andar en moto es una simple “etapa pasajera”; estoy casi 100% seguro de que tu respuesta será no. Si amas las motos, si eres motero realmente, sabes que no se trata de una etapa, no es algo que podamos dejar de un momento a otro; es algo que llevamos dentro, que nos llama a levantarnos, coger las llaves, salir de nuestras casas, subirnos a nuestras motos y acelerar, sin preocuparnos por un destino al cual llegar, sólo conducir.

Porque es en ese momento en dónde sabemos que somos más libres que nadie, o por lo menos, más libres de lo que éramos hasta que nos subimos a la moto.

 

Ser motero es un estilo de vida, un vínculo inquebrantable

Para nosotros, ser moteros es un estilo de vida que no escogemos, sino que llega a nosotros cuando menos lo esperamos. Desde el momento en que nos subimos a la moto, sabemos que esto es lo nuestro, que nada ni nadie nos puede separar de nuestra moto.

No importa si tenemos problemas económicos, si tenemos problemas familiares o si nos está yendo de la patada en la vida, cuando nos subimos a nuestra moto, a nuestra compañera, lo dejamos todo atrás para disfrutar del camino, de la vida misma. Olvidarnos de quién éramos hace unos minutos para descubrir quiénes queremos ser los siguientes minutos.

Lo dejamos todo atrás para ser libres. Con el tiempo, nos vamos percatando de que esa libertad no la queremos dejar por nada, deja de ser un “momento” de felicidad para volverse nuestro estilo de vida. No importa si es sobre la carretera, en la ciudad o sobre una pista off-road, amamos esa libertad que nos da una moto y que solo los moteros conocemos a la perfección.

Y este, es un sentimiento que no se puede deshacer, es un vínculo inquebrantable que se forma entre un motero y su moto, su compañera de aventuras. Un vínculo que tanto tú como yo conocemos a la perfección.

¿Entonces? ¿Qué esperas? ¡Anda! ¡Levanta y ve a por tu compañera! Que el camino es largo y difícil, ¡pero emocionante! Sobre nuestras motos no hay nada que no podamos hacer, aceleremos y dejemos todo atrás, que nuestros problemas se coman el polvo que dejamos al pasar con nuestras motos.

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